lunes, 2 de enero de 2012

Manuelcha Prado: “Mis guitarras son mis mujeres y nunca se pelean”


Manuelcha Prado Músico andino, voceado para artista del año 2011

Estás voceado para artista del año, junto a Gianmarco, Lucho Quequesana

Artistas como Quequesana y Gianmarco han sabido acercarse, atisbar, al mundo andino. Y nosotros también, a través de la banda Cavilando, nos acercamos a la urbe. Además de escuchar buena música clásica, rock, blues, hemos tratado de conversar musicalmente con este otro Perú urbano, occidental o como quiera llamarse.

Y como ves ese folklore que es parte de la farándula, las florcitas de Huaraz y todas esas niñas que salen todos los días en televisión. ¿Hacen algo musicalmente válido?
Artísticamente no resistirían un análisis serio, pero, desde sociológicamente, cumplen un gran rol. Yo tengo una lectura positiva con respecto a estas chicas de la farándula folklórica. Es más, la reivindicación del arpa tocada por ellas… ¡hay allí una pentatonía (escala musical andina) permanente!

¿No eres de los que piensan, como la ex ministra Susana Baca, que una danza, si se baila con una falda más cortita, ya no es tan auténtica?
¡No, no, no! Para mí la lectura más importante de esta gente es, a ver, arpa, música andina, pentatonía, que está en su subconsciente colectivo. ¡Estamos hablando de un referente cultural musical ancestral!

Pero tú no has transigido nunca ante el establishment, ¿no?
Uno está permanentemente expuesto, pero si uno es artista y tiene una dignidad mínima, no te puedes prestar a distorsionar tu arte y venderte por un plato de lentejas.

Nunca te has afeitado, ni te has cortado el pelo… Es parte de un look.
Sí, es un look contestatario.

O sea, tú le estás diciendo a la gente: así soy yo, así me toman.
¡Por supuesto!

¿Y a las mujeres también?
Ja, ja, ja. No, las mujeres son más inteligentes.

Hace un rato hablabas de tu gusto por el rock… ¿Cómo fue tu encuentro con Jimmy Page, el líder de Led Zeppellin?
Yo fui invitado a Londres a dar un concierto organizado por la BBC con músicos de todo el mundo y uno de los invitados era Jimmy Page. Después del concierto me hizo un comentario en inglés, que su traductor me tradujo así: “Jimmy dice que cuánto le hubiese gustado conocer tu música mucho antes”.

¿Tú has llegado a estudiar música?
Jamás tuve un maestro de guitarra. Tuve que hurgar solo desde muy temprano, en Puquio. Ya después tuve que desasnarme para ver qué carajos estaba haciendo y estudié de manera autodidacta.

¿Y cómo dejaste Puquio?
En el tercer año de media salí jalado en un curso y mi madre decidió que ya no debería permanecer más en Puquio y me mandó para acá.

¿Y dejaste un amor puquiano? (Risas)
Por supuesto. ¡Esa era la razón de mi perdición!

¿Cómo se llamaba?
Ruth (Risas). ¡Como me jalas la lengua! Fue muy puro. Le escribí una canción “Trova de amor” y se la cantaba a las doce de la noche en su esquina. Imagínate, la luna llena dando en la ventana de su casa y nosotros rompiendo con un yaraví.

Me han contado que también hubo unas cuantas europeas en tu corazón.
Los amores están diseminados en el mundo. Lo que pasa es que el artista debe tener un relativo autocontrol para seguir.

Dicen que las mujeres y el trago son la perdición del artista.
Sí, ¿no? (Risas) Lo que pasa es que el artista, por su sensibilidad, es más propenso a la belleza. Y cuando tú tienes necesidad de botar las penas, empiezas a hacer vida bohemia y por allí no faltan los vinos. Cuando se te pasa la mano vienen los problemas.

¿Y a ti cuándo se te pasó la mano?
En el período de los tragos, como a los 30 años. Cuando descubres cosas, como cuando se te ocurre leer a Nietzche, y te vuelves cada vez más loco junto con él. ¡Anda a leer tú Así hablaba Zaratustra zampado! Celebrándolo ¡este es mi hombre, carajo!

Ahora hacia dónde va tu arte?
Vamos camino a decantar, como el pisco. Para eso se necesita buenos alambiques, fortalecer un poquito la base material de manera tal que puedas hacer que todos los hollejos se vayan para tú hacer lo que quieres: hacer que te escuchen, por ejemplo.

Pero tú has tenido montones de seguidores
Sí, pero nosotros somos buscadores empedernidos de los mejores oídos. La multitud no me quita el sueño. Es la euforia momentánea, la estridencia, los cohetes, la parafernalia, la huevada. Yo quiero que mi guitarra sea escuchada por gente que sabe apreciarla: un obrero, un loco, un campesino, un burgués inteligente, ¡una linda mujer!

Tu público perfecto
Nada más. ¿Para qué tanto? Y uno de mis sueños es volver a mi pueblo y tocar para mis colegas borrachos. ¡Y a la mierda!

¿Y tú eres un sibarita de la guitarra, tienes una preferida?
Uno siempre está buscando. Yo tengo un par de guitarras lindas. Son mis mujeres, las amo y nunca se pelean la una con la otra. Pero te aseguro que si encuentro una mejor, ¡no las voy a cambiar! (Risas) ❧

La ficha
Me llamo Manuel Prado Alarcón. Soy un Prado a mucha honra y orgullo, pero de la otra orilla.

Nací hace 56 años en Puquio, Ayacucho, donde vuelvo dos veces mínimo al año, a la Fiesta del Agua o a la del Tayta Chico. Puquio es mi marca indeleble.

Tuve una abuela quechuahablante y otra castiza.

Estudié Antropología, pero nunca estudié guitarra.







fuente: http://www.larepublica.pe/02-01-2012/mis-guitarras-son-mis-mujeres-y-nunca-se-pelean

No hay comentarios:

Publicar un comentario